
Última actualización: 4 de octubre de 2026
El método 5-3-10-5 para hacer la compra (también lo verás escrito 5.3.10.5 o 5:3:10:5) lo ideó Hari Beavis, una creadora británica que publica sus compras semanales en TikTok . La idea entera cabe en el dorso de un tique: cada semana compras 5 proteínas, 3 carbohidratos, 10 frutas y verduras y 5 ingredientes de sabor. Son 23 productos y, según ella, dan para el desayuno, la comida y la cena de dos personas por entre 40 y 50 libras (unos 47 a 58 €).
Los números no son lo importante. Lo importante es el orden en que haces las cosas. En lugar de elegir primero siete recetas y comprar para cada una un ingrediente que solo vas a usar esa vez, compras unos pocos ingredientes bien elegidos y decides las recetas después, a partir de lo que ya tienes en la cocina.
Beavis lo describe como comprar posibilidades en lugar de una lista cerrada de recetas. La nevera, el congelador y la despensa se convierten en tu propio supermercado en pequeño, y la cena es lo que puedas preparar con lo que hay dentro. Los cuatro números sirven para que ese supermercado pequeño no acabe siendo uno grande y desordenado.
Cada número cuenta productos distintos, no cantidades. Dos bandejas de contramuslos siguen siendo una sola proteína. Un saco de 2,5 kg de patatas es un carbohidrato. Cuánto compras de cada cosa depende de para quién cocinas y de cuánto comen.
El ejemplo que ella misma pone lo resume bien: con contramuslos, patatas, unas cuantas verduras y algún ingrediente de sabor salen un pastel de pollo, una bandeja de pollo al horno o una sopa. Nada del otro mundo, solo combinaciones distintas de la misma compra.
Es el grupo por el que más pregunta la gente, porque los otros tres se entienden solos. Un ingrediente de sabor es cualquier cosa que añades en poca cantidad y que cambia el sabor de todo el plato. Un bote, una botella, un tubo, una cabeza de ajo.
Los más habituales son la pasta de curry, la salsa de soja, el tomate concentrado, las pastillas de caldo de pollo, el ajo, el pesto, los limones, una lata de leche de coco, una cuña de parmesano y la guindilla seca. Las hierbas secas y las especias también cuentan. La sal, la pimienta y el aceite no hace falta contarlos, porque se dan por supuestos.
Conviene saber dos cosas. La mayoría de estos ingredientes duran semanas, así que no compras cinco nuevos cada vez: repones lo que se ha acabado y añades algo nuevo. Para la tercera semana, lo normal es que los cinco sean ajo, limones, un bote de harissa, pastillas de caldo y el parmesano que se te olvidó la última vez. Y un ingrediente de sabor solo se gana el sitio si combina con varias cosas. La harissa va bien con pollo, garbanzos, verduras asadas y huevos. Un bote de salsa hoisin va con pato. Compra la harissa.
Sus listas completas de ejemplo están en su PDF de pago, así que esta lista es nuestra, no suya. Los precios son aproximados, de un supermercado español de gama media en otoño de 2026: sirven de referencia, no son un tique.
Proteínas (5)
Carbohidratos (3)
Frutas y verduras (10)
Ingredientes de sabor (5)
Sale por unos 47 €, justo dentro de lo que dice Beavis. La leche, la mantequilla, el aceite, el café y lo que se compra siempre no están incluidos. Si empiezas con la despensa vacía, cuenta con unos diez euros más.
Hacer la lista es lo fácil. Lo que hace que funcione es la costumbre de decidir las dos o tres primeras cenas antes de guardar nada en la nevera, porque las espinacas y los champiñones son lo primero que se estropea y las patatas aguantan dos semanas.
Una semana con esa lista podría ser así:
Cada cena de esa semana es una receta, pero ninguna se eligió antes de la compra. El miércoles abres la nevera, ves pollo, espinacas y pasta de curry, y eliges algo que lleve las tres cosas.
Diez frutas y verduras para dos personas son muchos productos frescos si te descuidas. Si la primera semana compras diez cosas frescas, es bastante probable que un calabacín y media col acaben en la basura. La solución no tiene ninguna gracia: cuenta lo congelado y lo de lata dentro de las diez. Los guisantes congelados, las espinacas congeladas, el tomate triturado y el maíz en lata son verduras, no se estropean y le quitan presión al cajón de la nevera.
El otro punto justo son los tres carbohidratos. Si quieres patatas, arroz, pasta y pan, ya son cuatro, y uno sobra. A la mayoría lo que menos le cuesta quitar es el pan, y las patatas cubren el hueco.
Cinco proteínas para dos es generoso. Algunas semanas basta con cuatro y nadie echa de menos la quinta. Toma los números como una referencia a la que acercarte. Lo importante es entrar con una cifra en la cabeza y salir con algo parecido, no con lo que te hayan colado las ofertas de las cabeceras de los pasillos.
Si has leído nuestra guía del método 5 a 1 (5-4-3-2-1) , las diferencias saltan a la vista.
| 5 a 1 | 3-3-3 | 5-3-10-5 | |
|---|---|---|---|
| Fórmula | 5 verduras, 4 frutas, 3 proteínas, 2 carbohidratos, 1 capricho | 3 carbohidratos, 3 proteínas, 3 grasas | 5 proteínas, 3 carbohidratos, 10 frutas y verduras, 5 ingredientes de sabor |
| Productos | 15 | 9 | 23 |
| Se centra en | La fruta y la verdura | Lo mínimo imprescindible | La proteína y el sabor |
| Capricho | Uno, planificado | Ninguno | Ninguno, aunque un buen bote de algo cumple en parte esa función |
El 5 a 1 gira en torno a la fruta y la verdura: nueve de sus quince productos lo son, y no tiene ningún grupo para el sabor. Por eso quien lo prueba acaba con cinco verduras que saben todas igual, a verdura al vapor. El 5-3-10-5 lo resuelve con los cinco ingredientes de sabor y dos proteínas más, a cambio de ocho productos más y ningún capricho planificado. El método 3-3-3 es una compra mucho más pequeña, de nueve productos, pensada para una sola persona o para una semana con poco presupuesto.
En cuanto al precio, el 5-3-10-5 no sale más barato la primera semana. Veintitrés productos cuestan más que quince, y los botes van sumando. A partir de la segunda semana muchas veces sí sale más barato, porque las pastillas de caldo, la salsa de soja y el arroz siguen ahí, y tus cinco ingredientes de sabor se quedan en dos. Nuestra comparativa de las reglas 3-2-1, 3-3-3, 5 a 1 y 6 a 1 explica qué tamaño de compra le va mejor a cada hogar.
Las cinco proteínas pasan a ser tofu, huevos, garbanzos, lentejas, halloumi, alubias de bote o tempeh. La mayoría aguanta meses, así que, si acaso, es más fácil. Dedica uno de los ingredientes de sabor a algo con mucha fuerza, como el miso o el pimentón ahumado, para compensar el sabor de la carne dorada que pierdes.
El método te dice qué comprar. No te dice qué cocinar el jueves, que es la noche en que la mayoría acaba pidiendo comida a domicilio. Una nota en la nevera con las tres primeras cenas apuntadas hace casi todo el trabajo. Para las noches que la nota no cubre, el generador de recetas con sobras gratuito de MenuMagic se encarga de lo del miércoles: escribes lo que te queda en la nevera y te crea recetas con esos ingredientes. Si prefieres planificar la semana entera, MenuMagic prepara el menú y la lista de la compra a juego, con cantidades. En las Reglas del plan tiene una para el método 5 a 1, y el esquema 5-3-10-5 lo puedes añadir a tus reglas con tus propias palabras.
Pon este método en práctica
Genera una semana de recetas con lo que ya tienes en la nevera, o descarga la lista de la compra imprimible.
Una fórmula de compra semanal de la creadora británica Hari Beavis: 5 proteínas, 3 carbohidratos, 10 frutas y verduras y 5 ingredientes de sabor, 23 productos en total. Compras posibilidades en lugar de recetas cerradas y eliges las comidas después, con la cocina ya surtida. Ella lo plantea para alimentar a dos personas por entre 40 y 50 libras a la semana (unos 47 a 58 €).
Cualquier cosa que se usa en poca cantidad y cambia el sabor de un plato: pastillas de caldo, pasta de curry, salsa de soja, pesto, ajo, limones, tomate concentrado, leche de coco, especias, un queso curado. La sal, la pimienta y el aceite no suelen entrar en la cuenta. La mayoría duran semanas, así que en las compras siguientes hacen falta menos.
La primera semana no: 23 productos cuestan más que 15. A partir de la segunda, los ingredientes de sabor y los carbohidratos secos siguen en la despensa, así que la compra se reduce y los dos métodos cuestan más o menos lo mismo. El 5-3-10-5 gasta más en proteína y sabor; el 5 a 1, más en fruta y verdura.
5-3-10-5: proteínas, carbohidratos, frutas y verduras, ingredientes de sabor. En los comentarios hay quien cambia de orden los dos últimos números, pero el diez es la fruta y la verdura.
Pon este método en práctica
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